Día 1 de mayo

La Organización Internacional del Trabajo (OIT), en un estudio reciente de enero 2021 sobre los efectos del la COVID-19 en el mercado de trabajo, alerta sobre la disminución a nivel mundial de las horas de trabajo (remunerado) y de los ingresos económicos.

La OIT destaca que la pandemia ha provocado en el mundo del trabajo la crisis más grave desde la Gran Depresión del decenio de 1930, y pone en evidencia la necesidad de fomentar el empleo y los derechos de las personas trabajadoras con el fin de garantizar una recuperación en el plano social.


La pandemia ha afectado de manera desigual a la población. La Organización alerta de los «efectos particularmente devastadores» en muchos grupos de población y en sectores vulnerables, poniéndo el foco en las personas jovenes, las mujeres, las personas trabajadoras por cuenta propia y las personas trabajadoras de baja calificación (que obtienen remuneraciones más bajas), quienes previsiblemente tendrán mayores dificultades para la recuperación, con el riesgo añadido de quedar incluso excluidas del mercado laboral.

La igualdad entre mujeres y hombres en el mercado laboral sigue siendo una tarea pendiente y la crisis sanitaria ha dejado en evidencia que el sostén de la vida tiene rostro de mujer:

  • Las mujeres han estado en primera línea durante la pandemia, ya que componen la mayor parte de los sectores que se han considerado esenciales, es decir, imprescindibles para hacer frente a la pandemia (se estima que son el 70% de las personas trabajadoras en el ámbito sanitario a nivel mundial).
  • La pandemia ha afectado con mayor contundencia a las oportunidades de las mujeres de incorporarse o mantenerse en el mercado laboral.
  • Las mujeres son más propensas a dejar sus trabajos en comparación con los hombres, incluso muchas de ellas abandonan por completo la población activa, debido a la necesidad de prestar una atención de cuidados en el seno de la familia, como razón principal. El cierre de los centros escolares, por ejemplo, tuvo un gran impacto en esta situación.
  • Por último, es necesario recordar que las mujeres están sobrerrepresentadas en sectores informales de la economía, con contratos más precarios y peores condiciones laborales.

El confinamiento trajo una nueva modalidad de prestación de servicios: el trabajo a distancia (también denominado «teletrabajo»). El uso de las tecnologías desde nuestros hogares supuso un modelo de trabajo insostenible para muchas familias, que vieron cómo la conciliación de las exigencias laborales con las tareas domésticas y de cuidados se tornaba prácticamente imposible.

Por todo lo anteriormente indicado, es necesario incorporar medidas que posibiliten una conciliación real, un modelo que permita conjugar el trabajo que genera ingresos económicos con el trabajo de cuidados (en muchos casos no remunerado), siendo esto una obligación que los poderes públicos deben asumir sin más dilación. Además, urge dar mayor valor y reconocimiento social al trabajo que sostiene nuestras vidas, incorporando medidas económicas que garanticen su continuidad de manera digna.


Irati Alkezar

Abokatua / Abogada


Para más información:
OIT La Covid-19 y el mundo del trabajo. 7º edición, 25 de enero de 2021: https://www.ilo.org/wcmsp5/groups/public/—dgreports/—dcomm/documents/briefingnote/wcms_767045.pdf


OIT, Cómo se está dejando atrás a las mujeres en la búsqueda de un trabajo decente para todos: https://ilostat.ilo.org/es/how-women-are-being-left-behind-in-the-quest-for-decent-work-for-all/

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